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El rey Carlos III inicia visita de Estado a Washington en medio de tensiones por Irán y alertas de seguridad

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Bajo un ambiente de diplomacia y estrictas medidas de seguridad, el rey Carlos III y la reina Camila fueron recibidos este lunes por el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump en la Casa Blanca. El encuentro, que incluyó un tradicional té y un recorrido por la residencia oficial, marcó el inicio de una visita de Estado de cuatro días destinada a celebrar el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Sin embargo, la calidez de los gestos públicos apenas ocultó la profunda brecha en la «relación especial» entre ambas naciones, fracturada por las críticas de Trump hacia el Reino Unido ante su negativa de apoyar la ofensiva bélica estadounidense en Irán.

La gira británica se desarrolla bajo una sombra de violencia tras un reciente intento de asesinato contra el presidente Trump ocurrido durante una cena de corresponsales el pasado sábado. Pese al tiroteo y la comparecencia judicial del sospechoso este lunes, la agenda real no sufrió modificaciones, trasladándose tras el encuentro en la Casa Blanca a una recepción en la residencia del embajador británico. Allí, los monarcas compartieron con personalidades como el campeón olímpico Tom Daley y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en una estrategia de «ofensiva de encanto» para suavizar las fricciones políticas.

El punto culminante de la jornada de este martes será el discurso del monarca ante el Congreso, siguiendo los pasos de su madre, Isabel II, en 1991. Se espera que Carlos III utilice un tono conciliador, centrado en la «reconciliación y renovación» histórica, aunque analistas sugieren que podría abordar de forma velada el conflicto con Irán, considerado el «elefante en la sala». Esta prueba diplomática es crucial para el soberano de 77 años, quien no solo enfrenta las críticas de Trump hacia el primer ministro Keir Starmer, sino también el persistente escrutinio por el escándalo de su hermano Andrés relacionado con el caso de Jeffrey Epstein.

Tras cumplir con sus compromisos en la capital, que incluyen una reunión en el Despacho Oval y una cena de Estado, los reyes se trasladarán el miércoles a Nueva York para visitar el monumento conmemorativo del 11-S. La gira concluirá el jueves en Bermudas, marcando la primera visita de Carlos como monarca a un territorio británico de ultramar. A pesar de las diferencias políticas, Trump ha calificado al rey como un «amigo de mucho tiempo», apostando a que la figura del monarca sirva como el puente definitivo para reparar los lazos transatlánticos en un momento de máxima volatilidad global.