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Los milagros y el legado del próximo santo
Son muchos los que atribuyen a la intercesión de José Gregorio el haber superado graves problemas de salud.
El actor venezolano Sócrates Serrano le dedicó en 2019 una producción teatral, en la que contaba cómo se acercó a la figura del futuro santo después de que se le diagnosticara un cáncer de colón.
«Siempre había tenido una formación muy racional, pero en ese momento descubrí que la ciencia no tenía todas las respuestas. Creo que José Gregorio me acompañó en mi curación», dijo.
El proceso de canonización no avanzó hasta que los expertos de la Iglesia determinaron que José Gregorio es responsable de la salvación milagrosa de la niña Yaxuri Solórzano, que recibió un disparo en la cabeza cuando fue asaltada junto a su padre en un caserío en el llanero estado Guárico en 2017.
Pese al pronóstico de los médicos, que le auguraban secuelas permanentes si lograban salvarle la vida, la niña se recuperó rápida y totalmente.
Su madre declaró haberle rezado a José Gregorio durante su convalecencia y la comisión eclesiástica que estudió el caso concluyó que el doctor obró la curación desde el cielo.
El legado del próximo santo
En el caraqueño barrio de La Pastora, donde el médico vivió y tenía su consulta, hoy es el escenario de pinturas e inscripciones en su honor y muchos de quienes pasan por allí a diario se santiguan al hacerlo.
Allí vendía cigarrillos para ganarse la vida el ecuatoriano José Pacheco. «Siempre que me duele algo, le pido, y me alivia», comentó a BBC Mundo en 2020.
La céntrica Iglesia de La Candelaria, el templo donde reposan sus restos, se ha convertido también en punto obligado de visita para muchos de sus fieles.
Hombre tanto de fe como de ciencia, José Gregorio Hernández tuvo que sortear algunas de las contradicciones que a veces se han planteado entre ambas.
El doctor Briceño Iragorry le contó a BBC Mundo que «sus convicciones religiosas le hacían mantener las tesis del creacionismo, lo que a veces le enfrentó con su amigo Luis Razetti, otro eminente científico venezolano, pero en su libro ‘Elementos de filosofía’ acaba admitiendo que, aunque Dios creó al hombre, este luego evolucionó».
El padre Sosa destacó, por encima del carácter de médico milagrero en el que se centra la creencia popular, que el doctor Hernández «batalló por hacer ciencia en las condiciones poco propicias» de la Venezuela de su tiempo.
Para Briceño-Iragorry, el camino de José Gregorio fue el de la «santidad dentro de la medicina».
José Gregorio es unánimemente admirado por quienes han estudiado su vida y obras. Para el historiador Rafael Arráiz Lucca, representa el «arquetipo venezolano del sanador, del hombre bueno de paz, del que cura, del que restablece, del gran hombre de ciencia».
Muchos de los enfermos que hoy le invocan con la esperanza de que les libre de sus males no han leído sus trabajos sobre Anatomía Patológica ni Histología, pero eso no merma un ápice su fe en él.
Hasta el punto de que, en palabras del doctor Briceño, «en Venezuela, cuando el paciente se muere es culpa del médico, pero si se salva es gracias a José Gregorio».
Micrófono Zuliano / BBC mundo
