Conéctate con nosotros

Regionales

Incendios y sequía extrema ponen en alerta al estado Táchira

Publicado

en

Compártelo:

El estado Táchira atraviesa una crítica situación ambiental producto de las altas temperaturas y una persistente sequía que ha degradado severamente la vegetación en la región. El cuerpo de bomberos de la entidad ha reportado un total de 48 incendios forestales en las últimas semanas, alertando sobre un dato alarmante: el 98% de estos eventos han sido provocados por la acción humana. Ante este escenario, las autoridades han hecho un llamado urgente a la conciencia ciudadana, subrayando que las condiciones climáticas actuales aceleran la propagación del fuego de manera incontrolable.

El comandante del Cuerpo de Bomberos del estado, Antonio Briceño, enfatizó que bajo ninguna circunstancia están permitidas las quemas controladas, ya que estas violan la Ley del Ambiente vigente. Briceño advirtió que la intensidad de las brisas en la zona andina ha provocado que focos de fuego pequeños se extiendan rápidamente hacia las zonas montañosas, dificultando las labores de extinción. El jefe bomberil instó a la población a evitar el uso de fuego para limpieza de terrenos, dado el altísimo riesgo de que las llamas se salgan de control.

Más allá de los incendios, el calor extremo ha generado una preocupante disminución en los caudales de los principales ríos de la entidad. Esta situación pone en riesgo el suministro del acueducto regional, lo que podría derivar en una crisis de distribución de agua potable para los habitantes del Táchira. La degradación de los afluentes es una de las consecuencias más visibles de este ciclo de sequía, afectando directamente la calidad de vida y la estabilidad de los servicios básicos en los municipios tachirenses.

Para frenar esta ola de incidentes, autoridades militares se han desplegado en puntos estratégicos del estado con el objetivo de vigilar y prevenir nuevas quemas, así como la tala indiscriminada de árboles. Este despliegue busca aplicar la normativa ambiental con rigurosidad y proteger las cuencas hidrográficas que surten a la región. Se espera que la vigilancia constante y la colaboración de las comunidades permitan reducir la incidencia de estos eventos que atentan contra el ecosistema y la salud pública.