Municipios
Feliz cumpleaños Maracaibo: Una ciudad que se lleva en el alma
Hoy Maracaibo no es solamente una ciudad que cumple años. Hoy cumple años una parte de nosotros.
Desde Micrófono Zuliano celebramos a Maracaibo como se celebran las cosas que verdaderamente importan: con memoria, con orgullo, con nostalgia y con ese sentimiento difícil de explicar que solamente entiende quien alguna vez ha sentido al Zulia en el corazón.
Maracaibo es el sol que se queda en la piel, el calor que forma carácter y la brisa que, aunque tarde en llegar, siempre termina encontrando la manera de abrazarnos. Es el sonido de una gaita en diciembre, una voz que dice “¡¿qué más, vos?!”, una mesa llena de familia, un manduco golpeando la olla, una arepa compartida y una risa que parece capaz de desafiar cualquier dificultad.
Es también la ciudad de los recuerdos.
De las calles que guardan historias, de los lugares donde alguna vez fuimos niños, de los amores que nacieron bajo este cielo y de quienes tuvieron que marcharse llevando consigo un pedacito de Maracaibo en la maleta.
Porque hay algo que esta ciudad hace como ninguna otra: se queda.
Se queda incluso cuando estamos lejos. Se aparece en una canción, en un olor, en una palabra, en una comida, en el acento de alguien que habla y nos hace sentir que estamos nuevamente en casa.
Y quizás por eso, en tiempos difíciles, Maracaibo sigue siendo motivo de orgullo. Porque detrás de sus problemas hay una ciudad que no se rinde; detrás de sus calles hay gente trabajadora, creadora, solidaria y profundamente enamorada de su tierra.
Desde Micrófono Zuliano, hoy queremos hablarle a esa Maracaibo que llevamos dentro. A la de ayer, a la de hoy y a la que soñamos para mañana.
A la ciudad que nos enseñó que ser zuliano no es solamente haber nacido en una tierra: es una manera de sentir, de hablar, de querer y de enfrentar la vida.
Feliz cumpleaños, Maracaibo.
Que nunca nos falte la memoria para recordar de dónde venimos, ni la esperanza para construir hacia dónde vamos.
Que sigan sonando las gaitas, que sigan encendiéndose las luces sobre el lago, que sigan naciendo historias en sus calles y que nunca se apague ese orgullo inmenso de decir:
¡Soy de Maracaibo, soy zuliano!
Hoy te celebramos, Maracaibo. Con la voz, con el corazón y con el alma.
