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Papa sufre broncoespasmo y recibe ventilación mecánica
El tono de voz del portavoz de la Santa Sede vuelve a ser negativo esta tarde. Después de cuatro días de leve mejora, el Papa ha empeorado y ha sufrido una nueva crisis respiratoria, la primera desde el sábado.
En ningún momento ha perdido el conocimiento y «ha colaborado con las maniobras terapéuticas».
«El Santo Padre, en la tarde de hoy, después de una mañana en la que alternó la fisioterapia respiratoria con la oración en la capilla, presentó un ataque aislado de broncoespasmo que, sin embargo, provocó un episodio de vómito con inhalación y un empeoramiento repentino del cuadro respiratorio», recita el parte médico.
«El Santo Padre fue sometido inmediatamente a broncoaspiración y se le inició ventilación mecánica no invasiva, con una buena respuesta en el intercambio de gases.
El Santo Padre se mantuvo siempre alerta y orientado, colaborando en las maniobras terapéuticas», tranquiliza.
«Por lo tanto, el diagnóstico sigue siendo reservado», concluye.
En la mañana fuentes vaticanas aseguraron que el Papa estaba haciendo la fisioterapia respiratoria y que había dedicado un rato a la lectura de la prensa.
Antes de conocer el nuevo episodio de crisis respiratoria se especulaba con que si la mejora se consolidaba, el Papa podría aparecer en público para el Ángelus de este domingo, ya sea asomándose a su ventana -la opción menos probable-, o con una directa televisiva desde su capilla. En cualquier caso, a los médicos no les entusiasma ninguna de las opciones y por ahora aconsejan mantener el «reposo absoluto».
Después de que el fin de semana la salud del Papa entrara en situación crítica, entre el lunes y el jueves el tono de los boletines médicos ha sido progresivamente más positivo. Ayer aseguraban que «sigue mejorando» y que habían empezado a alternar «la oxigenoterapia de alto flujo con la mascarilla», pues necesitaba menos oxígeno. Con prudencia, los doctores habían solicitado «más días de estabilidad clínica para disolver el pronóstico».
En todo caso, los médicos aún no hablan de darle de alta y el Papa Francisco ha nombrado un delegado para la misa del miércoles de ceniza la semana próxima que, naturalmente, no podrán celebrar.
La presidirá el cardenal Angelo De Donatis, que tiene el cargo de Penitenciario Mayor.
Micrófono Zuliano / Agencias
