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Detienen a seis miembros del “Tren de Aragua” tras millonarios robos en Madrid

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Agentes de la Policía Nacional de España detuvieron a seis personas presuntamente responsables de delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia, detención ilegal, estafa y delitos contra la salud pública. Según informó el cuerpo policial este jueves 28 de mayo a través de su portal web, las investigaciones confirmaron que los arrestados formaban parte del «Tren de Aragua», una megabanda transnacional. En este caso específico, los capturados integraban un entramado delictivo dedicado a perpetrar violentos asaltos en el país europeo.

Las pesquisas de las autoridades ibéricas se iniciaron el pasado mes de agosto, luego de que se denunciara un millonario robo con violencia en el interior de una vivienda unifamiliar, ubicada en una urbanización privada en las afueras de Madrid. Los delincuentes ingresaron fuertemente armados con pistolas y provistos de un potente inhibidor de señales de antenas. Durante el asalto, lograron apoderarse de exclusivas piezas de relojería y joyas valoradas en 1.500.000 euros, así como 200.000 euros en efectivo y una transferencia forzada de criptomonedas por un importe de 1.300.000 euros.

Durante los asaltos, las víctimas fueron amordazadas y atadas de pies y manos, manteniéndolas indefensas durante casi cinco horas bajo constantes agresiones e intimidaciones.

Las gestiones de los investigadores revelaron que el modus operandi de la banda se repetía con extrema crueldad y que dos de los sujetos estaban implicados en otro asalto ocurrido apenas tres días antes. En ese primer hecho, la víctima era una persona que acababa de llegar a España unas horas antes y se alojaba en un apartamento de alquiler vacacional. Los criminales, portando armas de fuego cortas, se apoderaron de diferentes efectos de valor e intentaron, aunque en esa ocasión sin éxito, realizar una transferencia de fondos desde la cuenta bancaria del afectado.

El nivel de violencia ejercido por la célula criminal quedó en evidencia tras conocerse los detalles de los cautiverios. En ambos asaltos, los delincuentes amordazaron y ataron de pies y manos a los residentes para mantenerlos completamente indefensos. Durante las casi cinco horas que duraron los atracos, los delincuentes propinaron diversas agresiones físicas y psicológicas a los afectados, llegando al extremo de apuntarles directamente a la cabeza con las pistolas tras introducir cartuchos en la recámara, una maniobra de tortura con la que buscaban obligarlos a entregar todas sus claves financieras.