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Consejos para combatir el apagón sexual en los días de calor extremo
Dicho esto, ¿cómo podemos reconectar con el deseo cuando el contexto físico (como una ola de calor) no acompaña? ¿Pueden las altas temperaturas convertirse en una oportunidad para explorar formas de intimidad más creativas?
La sexóloga asegura que sí: «Podemos aprovechar el calor y darle la vuelta al malestar que nos provoca, por supuesto que hay ideas que nos pueden ayudar. Pero no tiene que ser una autoexigencia más con la que cumplir, si te estás derritiendo de calor no te impongas encima la obligación de tener deseo como en otras épocas del año».
Ahora bien, si tienes deseo y ganas de contacto íntimo, Bizzotto apunta unas ideas que te pueden venir bien:
Juegos sensoriales con hielos: «Puedes usar hielos normales o congelar jugos ricos (de menta, de frutas…) y pásalos suavemente con tu boca por zonas erógenas (cuello, muñecas, muslos, espalda baja, pezones, vulva o pene). Si estás creativa, podéis vendaros los ojos, jugar a pasaros el hielo o adivinar su sabor, recorrer todo el cuerpo sosteniendo el hielo con la boca…».
Masajes con aceites fríos: «Combina aceites comestibles o de masaje con efecto frío (mentol, eucalipto) y tus manos calientes.
También puedes usar rodillos metálicos fríos, cucharas enfriadas en la nevera o bolas de acero para masajes en zonas eróticas».
Duchas compartidas: la experta recomienda «jugar con la presión del agua o con cabezales de ducha extraíbles para estimular zonas erógenas».
Incorpora al juego un vaporizador con agua fría y esencias «que te gusten y que te resulten afrodisíacas, como lavanda, jazmín o limón para rociarse mutuamente mientras os acaricias o jugáis».
Enfriar juguetes sexuales (de silicona o metal, nunca los que llevan motor) en la nevera antes de usarlos. «Probar su contacto en diferentes partes del cuerpo como parte del juego con mucho cuidado de que no esté congelado y no nos haga daño en la piel».
Aprovecha las vacaciones y los espacios nuevos para el ‘role play veraniego’: «Jugar a ser turistas desconocidos que se encuentran, a que una es la azafata y la pasajera acalorada, la camarera del chiringuito, la compañera de piscina…», apunta la sexóloga.
Sexo en el mar o en la piscina: «¡Y cuando digo sexo, no tiene por qué ser solo penetración! Rozarnos con los pies en los genitales, acariciarnos por encima del bañador… Llegad hasta donde el exhibicionismo os deje ir».
Meterse mano: «Aprovechar las faldas livianas y la poca ropa para meternos mano en sitios públicos».
Finalmente, «para que nuestro deseo este a tope, es importante redefinir la erótica: no todo encuentro íntimo requiere contacto intenso o penetración. Jugar, explorarnos, acariciarnos y, sobre todo, mantener la mente fresca y viva… Escucharse, adaptar las prácticas y ser creativas puede ayudarnos a vivir la sexualidad de forma placentera incluso en medio de una ola de calor», finaliza Bizzotto.
The Objetive
