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El reto de los 90 días sin eyacular

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Esta es la historia del joven de 33 años que impulsa un desafío de 90 días sin eyacular como forma de autocontrol, la psicóloga Mirta Casas aportó su mirada profesional en el programa Nunca es tarde, donde analizó el fenómeno desde una perspectiva clínica y científica.

“Creo que acá hay que contemplar cada caso en particular”, señaló en el inicio de la entrevista, al referirse a la historia personal del protagonista, atravesada por adicciones y crisis profundas. Según explicó, en personas que buscan superar situaciones de consumo o descontrol, muchas veces “se cambia el foco de atención” hacia prácticas que simbolizan disciplina y fortaleza interna.

Casas sostuvo que, desde el punto de vista psicológico, el autocontrol puede tener un aspecto positivo cuando funciona como herramienta de superación personal. “Lo positivo es que logra controlar los propios impulsos”, afirmó. En ese sentido, vinculó la práctica con corrientes como el taoísmo o el tantra, que no plantean la retención como represión sino como una forma de canalizar la energía vital, reseñó La Brújula 24.

El reto de los 90 días sin eyacular

Sin embargo, advirtió que también debe considerarse el aspecto biológico. “No existe evidencia científica que demuestre que no eyacular tenga determinados beneficios”, explicó. Por el contrario, señaló que distintos estudios han analizado posibles efectos de la abstinencia prolongada, como congestión prostática, cambios en la calidad del semen o alteraciones en la respuesta sexual.

Además, remarcó que el deseo sexual “es lo más rebelde que tenemos” y que cuando se impone un autocontrol rígido puede verse afectado. “Cuando hay alguna presión desde lo interno, el deseo empieza a perderse”, sostuvo, y explicó que el deseo surge en contextos de relajación y disfrute, no desde la imposición o la autoexigencia.

Consultada sobre si este tipo de prácticas pueden ser indicadas terapéuticamente, fue clara: “Cada persona tiene la absoluta libertad”, pero diferenció las prácticas de autoconocimiento o conexión emocional de aquellas intervenciones que involucran aspectos orgánicos, que requieren abordajes específicos y basados en evidencia científica.

Finalmente, dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes: evitar los estigmas y las fórmulas únicas. “Cada persona siente y debe ser leal a sí mismo, a los tiempos propios, al deseo y a la frecuencia de cada uno”, concluyó, invitando a desmitificar la sexualidad y a no convertirla en una competencia ni en una meta con resultados predeterminados.

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