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Nuevo tratamiento podría reducir efectos de la quimioterapia
Investigadores de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, desarrollaron un método para administrar fármacos quimioterapéuticos con mayor precisión en el tratamiento del cáncer de páncreas y de mama.
Este equipo de investigadores ha desarrollado un tratamiento experimental que promete reducir los efectos secundarios de la quimioterapia, uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer.
El enfoque se centra en proteger las células sanas del daño provocado por los fármacos quimioterapéuticos, sin comprometer la eficacia de la quimioterapia sobre las células tumorales.
Entre los efectos que se busca minimizar se incluyen fatiga extrema, náuseas, vómitos, caída del cabello, pérdida de apetito y debilitamiento del sistema inmunológico, problemas que afectan gravemente la calidad de vida de los pacientes.
El estudio, llevado a cabo en laboratorios especializados, comenzó con modelos celulares y animales, donde los investigadores observaron una reducción significativa de los daños colaterales de la quimioterapia, así como una mejora en la recuperación general de los tejidos sanos. Los resultados preliminares han sido tan prometedores que el equipo ya prepara la solicitud de autorización para ensayos clínicos en humanos, un paso crucial para evaluar su seguridad y efectividad en pacientes oncológicos.
Reducir los efectos secundarios
El estudio, publicado en la revista Nature Cancer, señaló que el enfoque de la nueva terapia es reducir los efectos secundarios de la quimioterapia en tejidos sanos y, al mismo tiempo, aumentar la eficacia del tratamiento.
Según los científicos, este avance no solo tiene potencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes, sino que también podría optimizar los tratamientos existentes, permitiendo la administración de quimioterapia en dosis más efectivas sin aumentar los riesgos de complicaciones.
El tratamiento utiliza una combinación de moléculas protectoras y agentes antioxidantes, que trabajan de manera específica sobre las células sanas, evitando el estrés oxidativo que suele desencadenar muchos de los efectos adversos asociados a la quimioterapia.
Además, los investigadores explican que si los ensayos clínicos confirman la eficacia del método, este tratamiento podría convertirse en un complemento estándar de la quimioterapia, marcando un cambio significativo en la manera en que se abordan las terapias contra el cáncer en todo el mundo.
“La meta es que los pacientes puedan recibir tratamientos más intensivos y efectivos sin que esto implique un sacrificio en su bienestar diario”, indicó uno de los líderes del proyecto.
El equipo científico planea iniciar los ensayos clínicos en humanos a finales de 2025, comenzando con pacientes voluntarios en hospitales especializados en oncología, mientras continúa afinando los protocolos para asegurar la máxima seguridad y efectividad del tratamiento.
El Diario / Pasante Juan Morán
