El hallazgo se produjo durante una inspección de rutina en el aeropuerto, cuando las autoridades detectaron una caja de madera con agujeros que contenía al primate. El pequeño gorila, vestido con una camiseta de bebé, era transportado de manera ilegal desde Nigeria con destino desconocido.

Ante la falta de documentación y el evidente maltrato al que estaba siendo sometido, las autoridades turcas decidieron confiscar al animal para salvaguardar su vida. El bebé gorila fue trasladado a un centro especializado en la conservación de la vida silvestre, donde recibió atención médica y cuidados veterinarios.