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Mons. Nicolás Nava a los catequistas: «Anunciamos a un Jesucristo vivo y resucitado»
Monseñor Nicolás Nava a los catequistas: «Anunciamos a un Jesucristo vivo y resucitado». En el marco del año jubilar Coromotano y de la celebración de la semana nacional de la catequesis, la Diócesis de Cabimas realizó la misa de envío diocesana de los catequistas, invitando tanto al clero como a los catequistas en general a «anunciar a un Jesucristo vivo y resucitado».
La misa fue presidida por el obispo de Cabimas, monseñor Nicolás Gregorio Nava Rojas, asimismo concelebrada por varios sacerdotes de los diferentes Arcipreztasgos que conforman la diócesis de esta localidad.
En su homilía, monseñor Nicolás Nava hacía referencia sobre la naturaleza y vocación del catequista.
«El envío de los catequistas es un ministerio que requiere de mucho discernimiento. El catequista no actúa de modo personal; por ello, la coherencia de vida es fundamental, ya que su testimonio y su vida misma pasan a ser reflejo del Evangelio».
Resaltó además que en la vida del catequista debe haber una profunda coherencia al servicio de la Iglesia puesto que ésto los invita a dar testimonio viviendo en santidad, ya que es un don recibido en el bautismo; cada uno está llamado a configurarse y a vivir en el mandamiento del amor, sintiéndose uno con la Santa Madre Iglesia.
Formación, doctrina y verdad de Cristo
Nava explicó que el catequista necesita una constante formación bíblica y teológica, así como un continuo crecimiento espiritual para ser un fiel colaborador del sacerdote y de la comunidad, distinguiéndolo en dos niveles: los catequistas instituidos y aquellos que ejercen la educación en la fe para niños, jóvenes y adultos.
Enfatizó que en la catequesis se anuncia a una persona viva, a Jesucristo vivo y resucitado, resaltando que el encuentro con Jesucristo y la doctrina de la Iglesia no se contraponen.
Una catequesis del encuentro y de la ternura
En la eucaristía se recordaba el encuentro del diácono Felipe bajo el lema «Acércate y camina junto a él», haciéndose la exhortación de que se necesita una catequesis que no mire el dolor desde lejos, sino desde la ternura.
«Éste no es un camino que hacemos por nosotros mismos: caminamos a la luz de esta palabra y de ésta celebración para anunciar a Jesucristo».
Exhortación a los sacerdotes: acompañamiento pastoral y cercanía
El obispo finalizó su homilía con los siguiente: «A los sacerdotes les digo: ¡cómo sufren los catequistas cuando los sacerdotes no los acompañan! Es necesario que los acompañen realmente en sus procesos, pero como verdaderos pastores. Participen de sus angustias y vicisitudes; ellos necesitan ser tomados en cuenta por ustedes. Hablen con los niños y con los jóvenes».
Invitó a cada sacerdote a reunirse con sus catequistas y conversar sobre la catequesis de los niños y jóvenes, animándolos a compartir con ellos, aclarar sus dudas y caminando juntos.
Texto y fotos: Maxibel Teresa Betancourt
