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Crisis eléctrica en Lara: “Apagones fraccionados” de hasta seis horas agotan a la población
Las noches en el estado Lara han dejado de ser un espacio para el descanso para convertirse en una jornada de agotamiento y estrés. Los habitantes de diversas comunidades denuncian la aplicación de lo que denominan un «apagón fraccionado», con cortes eléctricos que se extienden entre cuatro y seis horas diarias, afectando gravemente la calidad de vida.
Aunque no alcanzan la duración del colapso nacional de 2019, estas interrupciones generan incertidumbre y sofocación, impactando no solo el bienestar físico por las altas temperaturas y las plagas, sino también servicios básicos como el suministro de agua en los hogares larenses.
Testimonios como el de Ana Peña, trabajadora de Barrio Unión, reflejan el impacto emocional y físico de esta crisis. Peña relata que, tras cumplir con sus jornadas como manicurista y dictando tareas dirigidas, se encuentra con la falta de energía justo al momento de intentar dormir, lo que califica como una situación deprimente e indignante. Ante la imposibilidad de usar ventiladores o aires acondicionados, ciudadanos como Carlos Méndez señalan que deben pernoctar en porches y patios buscando alivio al calor insoportable del interior de sus viviendas, lo que impide un sueño reparador y afecta especialmente a niños y adultos mayores.
Desde la organización Activos por la Luz, su representante Raúl Azparren confirmó que en las últimas dos semanas el racionamiento se ha intensificado, alcanzando bloques de hasta seis horas diarias sin un horario específico.
El ingeniero explicó que, a diferencia del año pasado cuando los cortes eran interdiarios, actualmente la falla es constante debido a que el Sistema Nacional Eléctrico no genera la energía suficiente para cubrir la demanda. Esta irregularidad mantiene a comunidades enteras en vilo, reportándose sectores que pasan menos de 12 horas continuas con el servicio eléctrico restablecido.
Los registros del movimiento ciudadano detallan que solo entre el 03 y el 08 de mayo se contabilizaron decenas de interrupciones, siendo los municipios Iribarren y Palavecino los más golpeados por la inestabilidad del sistema. El balance del pasado jueves 07 de mayo arrojó un total de 38 cortes reportados por la ciudadanía, lo que confirma una tendencia al alza en la frecuencia y duración de las fallas. Esta situación ha derivado en una crisis de salud pública silenciosa, donde el agotamiento crónico y la desesperación se han vuelto la norma para las familias que ven mermada su capacidad de trabajo y estudio.
Con información de La Prensa – Diario de Lara
