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Conoce el artista que transforma la basura en esperanza y sueña con una oportunidad

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Conoce el artista que transforma la basura en esperanza y sueña con una oportunidad. Donde antes había basura, abandono y un espacio que muchos evitaban, hoy hay esculturas que invitan a detenerse, reflexionar y tomarse una fotografía. Ese cambio tiene un nombre: Jorvi Enrique Ventura Paz, un marabino de 49 años que, con materiales reciclados, talento innato y una enorme vocación artística, ha convertido un rincón de la ciudad en una galería al aire libre cargada de mensajes sociales, ambientales y educativos.

Sin haber culminado una carrera universitaria, pero con estudios a medias en Diseño Gráfico, Fotografía y Arte Audiovisual en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), Jorvi ha demostrado que el arte puede ser una poderosa herramienta para transformar comunidades.

«Eso es una de las cosas que más me motiva. Veo cómo la gente se detiene, toma fotos y comparte el lugar. Lo bonito es que estamos logrando que las personas vuelvan a crear conciencia», expresa mientras observa cómo niños, jóvenes y familias visitan sus obras.

Esculturas que educan y salvan vidas

Cada una de sus creaciones nace de una problemática que afecta a la sociedad. Una de ellas lleva por nombre «El reflejo loco de Contragolpe», una escultura elaborada con partes de un automóvil y una motocicleta que busca generar conciencia sobre el  incremento de los accidentes de tránsito en motocicletas.

La figura, con apariencia casi extraterrestre, presenta clavos en las piernas, vendas, curitas y hasta la ausencia de un diente. Cada detalle representa las consecuencias de conducir sin responsabilidad, y que involucra tanto a motorizados como conductores en vehículos, en las calles y avenidas de la ciudad.

«Está hecha mitad carro y mitad moto porque la responsabilidad es de ambos conductores. El motorizado suele llevar la peor parte, pero todos debemos respetar las normas», explicó

En la parte posterior incorpora una señal de tránsito con el mensaje de «Ceda el paso», símbolo que considera una invitación permanente a conducir con prudencia y respeto.

«La ciudad registra muchísimos accidentes. Había que hacer algo que llamara la atención y que sirviera como ejemplo para todos», afirma.

Un homenaje nacido del dolor en La Guaira

Otra de sus obras más conmovedoras fue inspirada por la tragedia del terremoto ocurrido el pasado 24 de junio.

La escultura rinde homenaje tanto a quienes lograron ser rescatados como la niña de la sonrisa Fabiana Blanco, y a quienes perdieron la vida durante la tragedia que enluto toda Venezuela.

La pieza muestra una mano con un guante roto y lleno de heridas sosteniendo bloques de concreto, simbolizando el sacrificio de rescatistas y voluntarios. También incorpora un casco con los emblemas de los equipos internacionales que participaron en las labores de búsqueda.

La figura principal, modelada en arcilla, material con el que trabajó por primera vez el artista, nació apenas una semana después del desastre.

«Vi muchas cosas que me golpearon. Creo que no hubo un venezolano que no sintiera ese dolor, aunque estuviera lejos», recuerda.

Arte para defender el Lago de Maracaibo

Su compromiso también alcanza el medio ambiente. Una de sus esculturas más recientes, «Nuestros Cauces Están Vivos», representa una garza alimentándose en un cauce natural de agua, que en la realidad ocurre por las tardes, cuando la garza llega a la cañada a alimentarse de lo que consiga a su paso.

Con esta obra busca cambiar la percepción de los marabinos sobre las cañadas «Nosotros tenemos la mala costumbre de llamarles cañadas y olvidamos que son cauces naturales que terminan en el Lago. Todo lo que lanzamos allí termina contaminándolo», advierte.

Su mensaje va más allá de la estética, busca educar sobre la conservación ambiental y despertar conciencia sobre el deterioro del Lago de Maracaibo.

«Si seguimos contaminándolo, llegará un momento en que no habrá vuelta atrás», alerta.

El arte transformó un espacio olvidado

Quizá uno de los mayores logros de Jorvi no sea únicamente la creación de esculturas, sino haber cambiado el comportamiento de quienes habitan la zona. Donde antes arrojaban basura, ahora llegan familias completas a tomarse fotografías.

Asimismo, los niños visitan el lugar para conocer las obras y hasta turistas se acercan atraídos por las imágenes compartidas en redes sociales.

Narró Ventura que hace pocos días, mientras restauraba una de las iguanas, una niña que pasaba por el lugar pidió a su madre regresar solo para conocer al artista y ver las esculturas.

«Ella después me escribió por Instagram y me dijo que había hecho muy feliz a su hija. Eso no tiene precio», narró emocionado y con lágrimas en sus ojos.

Dispuesto a enseñar

Además de crear, Jorvi asegura estar dispuesto a compartir sus conocimientos con niños, jóvenes y cualquier persona interesada en el arte y el reciclaje.

Considera que este tipo de iniciativas pueden convertirse en una herramienta para recuperar espacios públicos, fortalecer el sentido de pertenencia y alejar a muchos jóvenes de entornos negativos.

«La idea es que otras personas se sumen, que cambien esos espacios abandonados. Cuando conviertes un lugar crítico en uno lleno de belleza, cambia la mentalidad de la gente. Ya no van a botar basura; van a disfrutarlo en familia.»

Detrás de cada escultura hay horas de trabajo, creatividad y sacrificio económico, pero son sueños que necesitan apoyo.

Jorvi reconoce que muchas veces ha debido detener proyectos por falta de recursos y espacio para continuar creando.

«Todo lo que consigo lo invierto en las esculturas. Tengo muchísimas ideas, pero ya no tengo recursos ni espacio para hacerlas realidad», confiesa.

A pesar de ello, asegura que mantiene intacto su deseo de seguir aportando a Maracaibo mediante el arte.

Historias como la de Ventura evidencian que en el Zulia existe un enorme talento que merece respaldo. Su trabajo no solo embellece espacios públicos, sino que educa sobre seguridad vial, fomenta el reciclaje, promueve la conservación ambiental y fortalece el sentido de pertenencia de los ciudadanos.

«Sueño con una oportunidad para estudiar de nuevo»

Por ello, Jorvi Ventura  hace un llamado formal al gobernador del Zulia, Luis Caldera, para que considere otorgarle una beca que le permita culminar sus estudios en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), una meta que el artista mantiene viva desde hace años, y que desea culminar, pero sus ingresos económicos no se lo permiten.

«Sueño con una oportunidad de beca por parte del gobernador para estudiar de nuevo y poder profesionalizar este arte que me apasiona y sé que será del aporte de muchos, necesitamos educar y concientizar a través del arte en Maracaibo».

Asimismo, sería de gran impacto que alguna empresa privada, institución o patrocinador asumiera el compromiso de sus próximas esculturas, permitiéndole desarrollar nuevos proyectos que continúen transformando espacios urbanos en escenarios de aprendizaje, cultura y conciencia ciudadana.

Apoyar a Jorvi Ventura no es únicamente respaldar a un artista. Es invertir en educación, en recuperación de espacios públicos, en identidad zuliana y en una ciudad donde el arte siga inspirando a miles de personas a cuidar su entorno y construir una mejor Maracaibo.