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Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú con la promesa de «mano dura» ante la delincuencia

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Keiko Fujimori asumió este martes la presidencia de Perú con el compromiso de aplicar un plan de «mano dura» contra la creciente delincuencia y hacer frente a un fenómeno climático de El Niño que amenaza con ser el más devastador en décadas.

La administradora de 51 años, líder del partido Fuerza Popular e hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), logró la victoria en las elecciones de junio por una ajustada diferencia de menos de 50.000 votos frente al izquierdista Roberto Sánchez. Su triunfo se produce tras haber perdido tres balotajes consecutivos y concreta el retorno del fujimorismo al poder, una corriente de alcance popular que combina el conservadurismo con el liberalismo y que mantiene profundamente dividida a la ciudadanía.

Con su llegada al poder, Perú se suma a la tendencia de gobiernos de derecha en Latinoamérica alineados con la visión del presidente estadounidense Donald Trump. A la ceremonia de juramentación asistieron mandatarios de la región como Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) y Yamandú Orsi (Uruguay).

Inseguridad y el legado familiar

Fujimori reemplaza en el cargo al mandatario interino José María Balcázar y fue elegida para gobernar en el periodo 2026-2031. El país andino, de 34 millones de habitantes, atraviesa una marcada inestabilidad política que ha visto pasar a ocho presidentes desde 2016, varios de ellos destituidos o forzados a renunciar por un Congreso donde el fujimorismo ha ejercido un peso notable.

El reto principal de la nueva mandataria será contener la peor crisis de inseguridad que vive el país desde su conflicto armado interno (1980-2000). Las estadísticas reflejan que los homicidios aumentaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025, mientras que las denuncias por extorsión pasaron de 3.200 a 26.500 en el mismo periodo.

Para combatir el crimen, la mandataria ha propuesto:

  • Allanamientos masivos en zonas de alto riesgo.

  • Expulsión de migrantes en situación irregular.

  • Implementación de tribunales con jueces anónimos («jueces sin rostro»).

  • Retiro del Perú de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Estas medidas apelan al legado de su padre, recordado por sectores que le atribuyen el fin de la guerrilla Sendero Luminoso y la estabilización económica, pero también criticado por el cierre del Congreso con apoyo militar, violaciones a los derechos humanos y casos de corrupción. Mientras algunos ciudadanos expresan temor ante posibles abusos de autoridad, otros respaldan la firmeza de las propuestas frente al incremento delictivo.

Retos económicos y el factor climático

Además de la crisis de seguridad, el gobierno entrante deberá gestionar los impactos de El Niño. Los pronósticos meteorológicos anticipan un calentamiento inusual del océano con sequías y lluvias extremas que podrían convertirse en el evento más intenso desde 1998, poniendo en riesgo el sector agrícola y la estabilidad económica del país.

Analistas coinciden en que la legitimidad del nuevo ejecutivo dependerá de la rapidez de sus resultados ante la delincuencia y de una respuesta eficaz en la prevención de desastres naturales. En el plano legislativo, aunque Fuerza Popular cuenta con la bancada más numerosa, las fuerzas de derecha requerirán alianzas para consolidar una mayoría que garantice la gobernabilidad del país.

Agencias.