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Viernes de Dolores 2026: El inicio espiritual de la Pasión y la devoción mariana
El Viernes de Dolores, también conocido como Viernes de Pasión, marca un hito fundamental en el calendario cristiano al situarse justo antes del Domingo de Ramos. Comprendido dentro de la quinta semana de la Cuaresma, este día es identificado por la Iglesia como el preludio a la Semana de Pasión. Para muchas comunidades y regiones, esta jornada representa el inicio formal de la Semana Mayor, ya que es el momento en que comienzan a salir las primeras procesiones a las calles, tiñendo el ambiente de un profundo fervor religioso.
Durante esta celebración, los fieles católicos y ortodoxos centran su devoción en los sufrimientos de la Santísima Virgen durante la pasión de su hijo. La liturgia de la Misa para este día suele incluir la secuencia del Stabat Mater, un canto que medita sobre el dolor de María al pie de la cruz. En diversas localidades, la fecha también recibe el nombre de Viernes de Concilio, y se observa estrictamente como un día de ayuno y abstinencia, en el que la tradición dicta la prohibición del consumo de carnes como gesto de penitencia.
El origen de esta festividad se remonta a una antigua tradición mariana con profundo arraigo en Europa y América. Históricamente, el Viernes de Dolores ha servido para conmemorar los siete dolores de la Madre de Cristo, consolidándose como el día festivo principal para muchas cofradías y hermandades. A pesar de que el Concilio Vaticano II buscó simplificar el calendario litúrgico suprimiendo fiestas duplicadas y trasladando la celebración oficial de Nuestra Señora de los Dolores al 15 de septiembre, la devoción popular ha mantenido viva esta fecha previa a la Semana Santa.
En la actualidad, el significado de este día sigue plenamente vigente gracias a la intervención del Papa Juan Pablo II, quien en la tercera edición del Misal Romano del año 2000 introdujo un recuerdo especial a los Dolores de la Virgen.
