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Sindicatos y trabajadores marchan hacia Miraflores bajo asedio policial para exigir salarios dignos
Este jueves, una masiva movilización de trabajadores, gremios y sindicatos partió desde Plaza Venezuela con destino al Palacio de Miraflores, en el centro de Caracas. El objetivo de la protesta es exigir un aumento urgente de salarios y pensiones, los cuales se mantienen congelados desde marzo de 2022. Pese al carácter pacífico de la convocatoria, el Gobierno desplegó un fuerte operativo de seguridad para oprimir la marcha y contener su avance hacia la sede del Ejecutivo, en un contexto de extremo deterioro del poder adquisitivo.
La jornada comenzó cerca de las 11:00 am y avanzó inicialmente sin contratiempos hasta el Parque Los Caobos; sin embargo, la tensión escaló rápidamente. A las 11:32 am, los manifestantes se toparon con un primer piquete policial que bloqueaba el paso hacia la avenida México, obligándolos a desviarse hacia la avenida Bolívar. Según denuncias de la ONG Caleidoscopio Humano, cuerpos de seguridad ingresaron a la marcha para amedrentar a los asistentes, mientras se registraban nuevos despliegues en la avenida Universidad para cerrar los accesos al centro de la ciudad.
Cerca del mediodía, efectivos antimotines bloquearon también el sector de La Candelaria, dividiendo la movilización en dos grandes grupos que intentaron sortear los obstáculos por rutas alternas. La frustración de los ciudadanos se hizo evidente en gritos de “¡cobardes!” y “¡la historia los juzgará!” dirigidos a los funcionarios que impedían el libre ejercicio del derecho a la protesta. A pesar del asedio, los manifestantes continuaron su avance con la intención firme de entregar sus exigencias ante la Presidencia.
La protesta ocurre apenas un día después de que Delcy Rodríguez anunciara un ajuste salarial para el próximo 1° de mayo, aunque sin especificar montos ni mecanismos de cálculo, lo que ha generado profunda desconfianza. Actualmente, el salario mínimo en Venezuela es de apenas 130 bolívares mensuales, una cifra que, tras dos años de congelación, se ha pulverizado por la devaluación: de representar 30 dólares en 2022, hoy apenas alcanza los 27 centavos de dólar según la tasa oficial.
En los últimos años, la política económica del Estado ha priorizado el pago de bonificaciones que no tienen incidencia en las prestaciones laborales ni en el cálculo de vacaciones o aguinaldos. Estos bonos suman aproximadamente 160 dólares mensuales exclusivamente para el sector público, dejando en la precariedad absoluta a los pensionados y a quienes no reciben dichos beneficios. Ante esta realidad, la marcha de hoy representa un grito de auxilio de un sector laboral que exige dejar de depender de subsidios discrecionales para recuperar la dignidad de su trabajo.
Con información y fotos de El Nacional.
