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Presidente Rodrigo Paz lanza una «última convocatoria» al diálogo frente al colapso por bloqueos en Bolivia
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, lanzó este miércoles una «última convocatoria» al líder de la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos Túpac Katari, Vicente Salazar, para instalar de forma inmediata una mesa de diálogo tras 27 días de intensos bloqueos y protestas.
«Quiero reiterar, vuelvo a invitar por última vez (…) hoy lo espero, a la hora que él quiera», afirmó el mandatario durante su intervención en el Consejo Económico y Social, donde insistió en la necesidad de frenar unas medidas de presión que tienen a las ciudades de La Paz y El Alto como epicentro del conflicto. Sin embargo, Salazar —alineado políticamente con el bloque «evista»— ha rechazado estas instancias del Ejecutivo y exige la renuncia del gobernante, argumentando que sus bases civiles ya fueron «rebasadas» por el profundo malestar social.
La prolongación del conflicto civil ha sumido al país en una severa crisis de abastecimiento, caracterizada por una alarmante escasez de alimentos, medicinas y combustible.
El presidente Paz, un economista de 58 años, calificó el impacto de los bloqueos en la economía nacional como «peor que el COVID-19», reportando pérdidas materiales que ya superan los 600 millones de dólares en una nación que arrastra dificultades financieras desde 2023, con sus reservas de divisas agotadas y una inflación que ronda el 14%. En un intento casi simbólico por aplacar los ánimos colectivos, el jefe de Estado anunció esta semana la reducción de su salario a la mitad, una medida de austeridad que no tuvo ningún efecto disuasorio en las manifestaciones.
«El país necesita orden y esto está llegando al límite (…) El que quiera destruir la patria se las va a ver con este presidente y con toda la fuerza de la Constitución», advirtió el mandatario Rodrigo Paz.
En paralelo a la oferta de concertación, el panorama político e institucional se tensó drásticamente luego de que el Congreso eliminara una norma que limitaba las facultades presidenciales para decretar estados de excepción. Esta reforma legislativa le otorga ahora al presidente Paz la potestad jurídica de recurrir a las Fuerzas Armadas para contener el descontento callejero, así como restringir temporalmente las libertades de reunión y libre tránsito.
El gobernante aprovechó el foro económico para lanzar una dura advertencia a los sectores movilizados, señalando que «el tiempo se acaba» y que utilizará el peso de la Carta Magna contra aquellos que pretendan desestabilizar el orden de la república boliviana.
Pese a las amenazas gubernamentales de intervención militar, las calles de la capital política no dan tregua y las manifestaciones de oposición se mantienen en pleno auge.
