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Un osito andino huérfano busca el amor de padrinos en Ecuador
Abandonada en una vivienda y con una soga al cuello encontraron en agosto pasado a Sisa, una cría de oso andino que ahora está en el Zoológico de Quito (QuitoZoo), donde se busca padrinos para financiar la construcción de su nuevo hogar: un hábitat de 3.000 metros cuadrados, lo más parecido a su entorno natural, al que no podrá volver nunca más.
Rescatada en la comunidad de Angamarca, en la provincia andina de Cotopaxi, cuando tenía un mes de nacida, Sisa fue trasladada por la Policía ambiental y personal del Ministerio de Ambiente a un hospital veterinario en la ciudad de Latacunga, con deshidratación, así como peso y tamaño inferiores a los que hubiese tenido en la vida silvestre
«Estos especímenes, a esta edad, jamás se separan de la madre», comentó David Mora, director del Departamento de Bienestar Animal de QuitoZoo, al especular que la madre pudo haber sido cazada por humanos o atacada por otros animales.
Superada la etapa de cuarentena, Sisa está ahora en un espacio temporal de unos 120 metros cuadrados cubiertos donde, en una especie de gran corredor, han adaptado diversos ambientes para que desarrolle sus capacidades lo mejor posible.
Sisa, una flor
Sisa es vivaracha, de movimientos ágiles y piel negro azabache. El pelaje blanco que otros osos tienen alrededor de los ojos, como un antifaz, ella lo tiene a los lados, a manera de barba.
En edad adulta -que alcanza a partir de los 4 o 6 años- el oso andino macho puede pesar hasta 180 kilos y 90 una hembra grande. Sisa, que pesa ahora entre 7 y 8 kilos, tiene una dieta definida por nutricionistas, a base de frutas, proteínas y grasa.
Sisa significa flor en el idioma quichua. «Es un reconocimiento a este paisaje andino donde estamos, pero también es metafórico, en torno a la flor que representa para nosotros», dijo Bustamante.
Con la campaña ‘Un hábitat para Sisa’, QuitoZoo busca padrinos para recaudar -a través de su portal http://www.quitozoo.org- los 80.000 dólares que requieren para el nuevo hogar de la osezna, en el zoológico de Guayllabamba, a unos 40 minutos del núcleo urbano de Quito, la capital de Ecuador.
«Queremos movilizar a la ciudadanía para que nos ayuden a construir y a financiar el nuevo hábitat para ella. Siendo una osa de montaña, nuestra idea es aprovechar las quebradas que tenemos en el Zoológico y construir un hábitat amplio, grande, con subidas y bajadas, con vegetación nativa», explicó Bustamante.
EFE