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Monseñor José Luis Azuaje: «El Zulia puede ser tierra de santos, pero nos falta amar»
Monseñor José Luis Azuaje: «El Zulia pude ser tierra de santos, pero nos falta amar». Bajo un cielo que parecía acompañar el recogimiento espiritual del pueblo zuliano, se celebró este martes 18 de noviembre la misa solemne en honor a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, acto central por los 316 años de la renovación milagrosa de la imagen.
El repique de las campanas anunció el inicio de la eucaristía a las 5:15 de la tarde, presidida por el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, junto al padre Nedward Andrade, rector de la Basílica Santuario, y miembros de la curia arquidiocesana.
Momentos antes de iniciar la liturgia, fueron presentadas las reliquias de primera línea de San José Gregorio Hernández y Santa Madre Carmen Rendiles, que permanecieron frente a la sagrada imagen durante toda la misa.
Este gesto otorgó un carácter profundamente espiritual a la celebración, enmarcada en el Año Jubilar de la Esperanza.
“Nuestro corazón se alegra y nuestro espíritu se abre a Dios”
Durante su homilía, monseñor Azuaje expresó la alegría del pueblo zuliano al reunirse en torno a su Madre espiritual “Nos reunimos hoy en este Año Jubilar de la Esperanza para celebrar con fe y gozo la eucaristía con motivo de los 316 años de la renovación de la imagen de nuestra Madre Patrona, la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Nuestro corazón se alegra y nuestro espíritu se abre a Dios”, afirmó.
El arzobispo destacó que la devoción mariana del Zulia es un acto de amor recíproco entre la Virgen y su pueblo.
“Que broten de nuestros labios oraciones, pensamientos, poesías, melodías y gaitas que hablen del amor de la Madre Zuliana por su pueblo y de la devoción ferviente de este pueblo por su China”, expresó con emoción.
La belleza humilde de María, reflejo del amor divino
Inspirado en la primera lectura del Cantar de los Cantares, monseñor Azuaje describió a María como modelo de amor fiel, sencillo y fecundo:
“Al contemplar a La Chinita vemos la realización de ese amor. Ella no es solo una figura en una tablita, sino un recordatorio de que la alianza de Dios con su pueblo está marcada por la belleza, la ternura y la fidelidad”.
Monseñor Azuaje recordó que la pureza y virginidad de María llaman hoy a recuperar valores fundamentales en medio de una sociedad herida “La dignidad inviolable de la persona humana, la justicia imparcial, la unidad de la familia, el valor del trabajo y la verdad en lo dicho y hecho deben ser fortalecidos y promovidos”, exhortó.
Mensaje de esperanza
Citando al apóstol Pablo, monseñor Azuaje invitó a confiar en la acción de Dios incluso en medio de pruebas “Sabemos que a los que aman a Dios, todo les ayuda para el bien… No es promesa de ausencia de dolor, sino de que el mismo dolor es transformado por la ternura de Dios”, explicó.
Además, recordó que la historia de La Chinita, una tablita humilde convertida en signo de fe, manifiesta que Dios elige lo sencillo para revelar su gloria.
Reflexionando sobre el evangelio de Juan, el arzobispo llamó a los fieles a convertirse en instrumentos de esperanza “El que cree en mí… de su interior correrán ríos de agua viva. Cada uno de nosotros debe ser un canal y no un estanque cerrado”, indicó.
Además, agregó que este compromiso implica transformar la sociedad desde el servicio y la caridad, y expresó que la santidad no es evasión del mundo, sino transformar la realidad con amor activo y servicio cotidiano.
Santos venezolanos
Monseñor Azuaje destacó las vidas de San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles, cuyas reliquias acompañaron la eucaristía.
“Sus vidas nos muestran que la vocación universal a la santidad se encarna perfectamente en la sociedad… en un hospital, en un aula, en el servicio sencillo y alegre”, recordó.
El arzobispo de Maracaibo, aprovechó el momento para felicitar al Instituto Niños Cantores por los 50 años de su fundación.
Asimismo, en un mensaje dirigido a toda la región, el arzobispo afirmó “El Zulia puede ser y tiene que ser una tierra de santos. nos falta amor, amar mucho màs, debemos amar al prójimo, amar lo que hacemos, nuestro terruño zuliano, nuestra historia, nuestras responsabilidades, pero sobre todo, amarse uno mismo, no ser narcisista, sino cuidando a la criatura de Dios».
Además, recordó que «el caminar de la Iglesia es un caminar juntos, María de Chiquinquirá nos acompaña para que acudamos a su Hijo y nos amemos mutuamente, ella no permite que nos quedemos caídos”.
Para cerrar su homilía, monseñor Azuaje citó un mensaje del papa Francisco sobre María “Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios… No necesita muchas palabras; basta decir una y otra vez: Dios te salve, María… Ella nos llama a sus brazos sin juzgarnos y nos santifica”.
La misa concluyó entre cantos, aplausos y expresiones de amor profundo a la Virgen Morena. Una vez más, el pueblo zuliano reafirmó que La Chinita es más que un símbolo religioso, es un lazo vivo de fe, esperanza y unidad mundial.
Micrófono Zuliano