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Manuel Rosales: «El Zulia está en emergencia eléctrica»

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El exgobernador del estado Zulia y presidente fundador del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), Manuel Rosales Guerrero, presentó públicamente una hoja de ruta técnica orientada a enfrentar la severa crisis eléctrica que padecen los zulianos.

La propuesta, fundamentada en informes de un comité de expertos energéticos, contempla un plan de dos fases con acciones. Entre las medidas principales destacó la inversión urgente en el parque termoeléctrico regional, la reactivación de proyectos de transmisión paralizados y el apalancamiento financiero mediante los ingresos de la actividad petrolera local.

«La región zuliana es la más afectada por la crisis eléctrica venezolana. Los apagones, los cortes programados del llamado Plan de Administración de Carga y las permanentes fluctuaciones de tensión impactan destructivamente en la vida cotidiana», sentenció el dirigente.

Rosales enfatizó que sectores críticos como la salud, la educación, el comercio, la industria y la actividad agropecuaria operan al mínimo debido a la inestabilidad del sistema eléctrico, a lo que se suma la pérdida recurrente de electrodomésticos  y equipos industriales sin derecho a indemnización.

¿Qué propone?

Fase 1: Acción inmediata y mantenimiento técnico a corto plazo

Asimismo, ante lo que calificó como una «emergencia humanitaria» en el occidente del país, Rosales detalló que la primera etapa de su propuesta se enfoca en inversiones de rápido alcance y mantenimiento preventivo permanente para estabilizar el servicio y mitigar los constantes bajones eléctricos.

El plan a corto plazo prioriza retomar y agilizar la instalación de turbinas de ciclo combinado, una tecnología eficiente que duplica la generación de electricidad aprovechando el gas natural.

Recuperación de Termoeléctricas

Para alcanzar una meta global de 2.900 MW de capacidad instalada en el parque térmico regional, la propuesta técnica exige la intervención e inversión en las siguientes plantas:

  • Planta Termoeléctrica Rafael Urdaneta: Objetivo de recuperación de 1.380 MW.
  • Planta Termoeléctrica Ramón Laguna: Objetivo de recuperación de 660 MW.
  • Plantas menores del circuito regional: Optimización para sumar 860 MW adicionales.

El dirigente alertó que, actualmente, termoeléctricas como la Rafael Urdaneta y la Ramón Laguna operan apenas entre el 20% y el 30% de su capacidad real.

«La brecha actual tiene que ver estrictamente con la falta de inversión, fallas de mantenimiento, pericia técnica y operación eficiente», apuntó.

Fase 2: Soluciones a mediano plazo y financiamiento

La segunda etapa de la hoja de ruta aborda la infraestructura de transmisión y la culminación de obras macro que estabilicen definitivamente el flujo eléctrico hacia el estado.

Las dos obras de envergadura contempladas son:

Reactivación del proyecto sublacustre: Retomar el plan de construcción del cable que cruza el Lago de Maracaibo, el cual cuenta con un proyecto aprobado en la Corporación Andina de Fomento (CAF) actualmente paralizado, capaz de aportar entre 700 y 900 MW adicionales al sistema de transmisión.

Culminación del Gasoducto Falcón-Zulia: Esencial para garantizar el suministro continuo de gas natural hacia las plantas de ciclo combinado.

Fuentes de financiamiento propuestas

Consciente de la alta demanda de recursos económicos, Manuel Rosales precisó tres vías financieras viables basadas en el contexto económico actual: Ingresos Petroleros, aprovechar el apalancamiento de la actividad petrolera que se encuentra en proceso de reactivación en la cuenca del Lago de Maracaibo.

Derechos Especiales de Giro (DEG): El uso de los 5.000 millones de dólares que Venezuela recibiría del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Fondos en el Exterior: Gestionar la liberación de recursos venezolanos que permanecen congelados en cuentas internacionales.

Rosales adelantó que esta propuesta será consignada ante organismos nacionales e internacionales, incluyendo formalmente a la embajada de Estados Unidos, en busca de respaldo para atender una crisis que —según sostuvo— dejó de ser exclusivamente energética y pasó a convertirse en un factor permanente de deterioro económico y humanitario en el Zulia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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