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El «Médico de los pobres» que testimonió la fé de Manuel y Justo

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Innumerables son los testimonios de quienes han recibido un milagro de parte del doctor José Gregorio Hernández. En esta oportunidad presentamos dos anécdotas (reales) de personas que confirman haber recibido por su intersecion sanación, tanto en cuerpo, como en alma.

«Era la imagen del siervo de Dios»

Un pronóstico nada alentador recibieron los familiares de Manuel Amado Arria Acevedo aquel 12 de abril de 1999. Tras sufrir un accidente laboral en una compañía petroquímica en el Zulia, quien se debatía entre la vida y la muerte.

Oriundo de la ciudad de Cabimas y radicado desde hace unos años en Chile, este protagonista contó para Micrófono Zuliano cómo el doctor José Gregorio Hernández ayudó a fortalecer su esperanza y su fé.

«Tuve un accidente donde mi diagnóstico fue quemaduras con amoníaco e inhalación de químico, coloquialmente diríamos que inhalé y tragué producto y me debatía entre vivir o morir. Recuerdo que llegó un doctor a atenderme en la UCI y era nada más que José Gregorio Hernández, era la imagen del siervo de Dios, quien me dió la oportunidad de vivir y seguir continuando esta lucha».

Resaltó que visitó en muchas oportunidades el santuario en Isnotú en el estado Trujillo junto con familiares y amigos para pagar sus promesas ante la imagen del santo e igualmente fue al lugar donde reposaban sus restos mortales. Hoy agradece infinitamente la aprobación de Papa Francisco de subir al doctor a los altares.

El médico que le devolvió la salud

Justo Durán, entre los 9 y 11 meses de nacido, presentó cuadros agresivos de convulsiones con pronóstico reservado. Cuenta su madre, desesperada, que para ese entonces acudió al auxilio y la fe del doctor  José Gregorio Hernández y a la Virgen de la Chinita.

«Los médicos dieron el veredicto de que yo iba a empezar a caminar a partir de los 3 años, incluyendo retardo en el lenguaje y otras dificultades motoras debido a las constantes convulsiones. Sin embargo, gracias al milagro del doctor José Gregorio Hernández, ¡comencé a hablar y a caminar cuando cumplí un año de vida!».

Hoy en día Durán se encuentra recibiendo formacion como seminarista castrense desde hace 5 años, es oriundo de Churuguara en el estado Falcón y tiene un servicio óptimo dentro de la iglesia católica, sin evidencia de ninguna secuela producto de su pasado estado de salud.

Resaltó que tiene pendiente su visita al santuario en Isnotú para pagar la promesa al santo.

Estos testimonios, entre muchos otros, son muestra del poder de la fe y de cómo José Gregorio Hernández sigue tocando la vida de quienes claman por su intercesión.

Micrófno Zuliano / Maxibel Betancourt

Foto: cortesía

 

 

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