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Daniel Ortega descarta celebración de elecciones en Nicaragua
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de 80 años y en el poder desde 2007 tras un primer mandato en la década de 1980, descartó rotundamente cualquier posibilidad de celebrar comicios en el país. Durante un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista celebrado en Managua, el mandatario afirmó expresamente que no habrá elecciones para evitar que la oposición pueda acceder al gobierno o tomar el control del poder.
En su intervención, Ortega acusó a sus detractores de conspirar y de intentar organizar partidos políticos con el respaldo de Estados Unidos. Bajo este argumento, el líder sandinista aseveró que los partidos promovidos por intereses extranjeros no volverán a gobernar en el país, asegurando de forma enfática que ese escenario no se repetirá bajo ninguna circunstancia.
Aunque la nación centroamericana tenía previsto realizar elecciones generales en noviembre de este año, una reforma legal impulsada hace año y medio por el régimen amplió el período presidencial de cinco a seis años, postergando la convocatoria oficial hasta noviembre de 2027. No obstante, las recientes declaraciones del mandatario clausuran la vía electoral tras casi dos décadas de una tiranía ejercida junto a su esposa Rosario Murillo.
El control de la pareja presidencial se consolidó con el progresivo desmantelamiento de los contrapesos democráticos y la intensificación de la represión tras las protestas de 2018, las cuales dejaron más de 300 muertos según datos de la ONU. Desde entonces, opositores, periodistas, intelectuales y religiosos han sido encarcelados, obligados al exilio, o despojados de su nacionalidad y bienes, provocando que miles de nicaragüenses busquen refugio en Costa Rica, España y Estados Unidos.
El dominio institucional del régimen se profundizó aún más con la entrada en vigor, en febrero de 2025, de una reforma a la Constitución Política que anuló la independencia de poderes. Dicha enmienda formalizó el poder absoluto del matrimonio al elevar el rango de Rosario Murillo de vicepresidenta a copresidenta del país.
Durante la misma ceremonia pública y acompañado por su familia, Ortega adelantó que coordinará con la Asamblea Nacional la aprobación de nuevas leyes destinadas a bloquear definitivamente a los sectores críticos. A pesar de este panorama de cierre político, diversos movimientos de la oposición en el exilio manifestaron su esperanza de que la presión de la comunidad internacional pueda impulsar una futura transición democrática o la celebración de comicios libres.