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Carlos III reafirma alianza “irrompible” con EE. UU. y urge a mantener el apoyo a Ucrania
En una histórica comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos, el rey Carlos III hizo este martes un enérgico llamado a mantener el respaldo inquebrantable a Ucrania frente a la agresión rusa. En lo que representó el primer discurso de un monarca británico en el Capitolio desde 1991, el soberano subrayó que la determinación mostrada por Londres y Washington en conflictos como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría es hoy más necesaria que nunca para garantizar una «paz justa y duradera» en territorio ucraniano.
El monarca aprovechó la tribuna para defender con firmeza el papel de la OTAN, en un momento marcado por las críticas de la Administración de Donald Trump hacia la Alianza Atlántica. Carlos III recordó que la organización es el pilar de la defensa mutua que mantiene seguros a Europa y Norteamérica, destacando hitos de cooperación como la invocación del Artículo 5 tras el 11 de septiembre. Asimismo, puso en valor la «irrompible» relación bilateral a través de proyectos estratégicos como la fabricación de cazas F-35 y el programa de submarinos AUKUS, al que calificó como el más ambicioso de la historia.
La sesión estuvo cargada de simbolismo político, iniciando con una rotunda condena del rey al reciente intento de asesinato contra el presidente Donald Trump. Ante un auditorio que contaba con la presencia del vicepresidente JD Vance, pero no del mandatario, Carlos III sentenció que los actos de violencia que buscan sembrar discordia y atentar contra la democracia «nunca tendrán éxito». Su mensaje buscó reafirmar la estabilidad de las instituciones democráticas frente a los episodios de violencia política que han sacudido al país en los últimos días.
Finalmente, el discurso del soberano británico funcionó como un recordatorio del peso histórico de la alianza transatlántica frente a los desafíos geopolíticos actuales. Al evocar las décadas de lucha «hombro con hombro» entre ambas naciones, Carlos III apeló a la unidad de los aliados occidentales, posicionando al Reino Unido como un socio estratégico fundamental en la defensa del orden internacional y la seguridad global ante adversarios comunes.