Municipios
Cabimas vivió el «Viernes de dolores» con su viacrucis arciprestal
En antesala a la celebración de la Semana Santa, las parroquias del municipio Cabimas participaron en el denominado Viacrucis Arciprestal, acompañados por la imagen de la Virgen María Dolorosa. Esta representación tiene un gran significado ya que el pueblo acompaña a María Madre de Dios quien empieza a vivir la pasión de su hijo Jesús.
El recorrido estuvo organizado por las parroquias San Juan Bautista, Virgen del Carmen y Santa Rita de Casia, donde hubo una asistencia masiva de 600 personas aproximadamente, la mayoría vestidas de púrpura como signo de la Cuaresma.
En palabras del párroco de la iglesia San Francisco de Asís, Pedro María Peña, mencionó que el recorrido comenzó a las 5 de la tarde desde la parroquia San Juan Bautista, pasando por la calle principal La Rosa Vieja, atravesando la avenida Intercomunal para culminar en la parroquia Virgen del Carmen y Santa Rita de Casia en la avenida 32.
«Agradecidos por la multitud de personas que meditaron los misterios de dolor en este viacrucis, ya que hemos recorrido con Cristo el camino al calvario para que el domingo tengamos el gusto de compartir con el la alegría de la resurrección».
Entre la multitud se pudo observar la fe fervorosa de cada creyente, quienes hacían el rosario, otros iban orando, algunos escuchando con atención las reflexiones de cada estación y contando con la hidratación correspondiente por las altas temperaturas.
Tanto hombres, mujeres, niños y ancianos acudieron al llamado a participar con amor y humildad este evento que simboliza el acompañar a Jesucristo con la cruz a cuestas rumbo al calvario.
Día de la Misericordia
Asimismo los párrocos del arciprestazgo Rosario hacen la invitación para el domingo 27 de abril a la multitudinal caminata de la Divina Misericordia en horas de la tarde, la cual se celebra en el domingo siguiente al de la resurrección de Cristo.
El recorrido que comprende será desde la parroquia San Martín de Porres en la parroquia Ambrosio y culminando en la santa iglesia catedral de Cabimas.
Texto y fotos: Maxibel Betancourt